Treinta y cinco años después: lo que sostiene a un grupo hostelero en Benidorm

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Treinta y cinco años después: lo que sostiene a un grupo hostelero en Benidorm

Treinta y cinco años después: lo que sostiene a un grupo hostelero en Benidorm

En 1989, Licinio García Alcázar abrió su primer restaurante en Benidorm. No había plan de expansión sobre la mesa, ni manual de grupo, ni asesores de marca. Había un cocinero, un local y una convicción que sigue siendo la misma treinta y cinco años después: que el cliente vuelva es la única métrica que importa.

Hoy Grupo ConBrassa suma cinco locales —ConBrassa Asador, Va Bene La Cala, Va Bene Centro, Aruba Gastro Lounge y El Barranco— y un equipo que ha crecido sin perder de vista esa premisa inicial. En un sector donde los negocios abren y cierran con los ciclos turísticos, mantenerse más de tres décadas exige algo más que una buena ubicación.

El producto manda

Hay una frase que resume el enfoque culinario del grupo: «la sofisticación de la sencillez». No es un eslogan vacío. En la práctica significa que la materia prima no se disfraza: se respeta.

En los dos Va Bene, la burrata llega cada semana directamente desde Italia. Las pastas frescas se elaboran a diario en el restaurante. Las pizzas —esponjosas en La Cala, más crujientes en Centro— comparten un mismo punto de partida: masa de fermentación lenta que no necesita atajos. No es pizza rápida, es pizza hecha con tiempo.

ConBrassa Asador, la casa madre del grupo, maneja carnes que van del wagyu al black angus pasando por el buey y la vaca vieja, además de gamba roja de Denia, pescado de lonja y quisquilla de Santa Pola. Cada local tiene su personalidad, pero el criterio de compra es transversal: si el producto base no está a la altura, no hay técnica que lo arregle.

Dos italianos con carácter distinto

Va Bene La Cala y Va Bene Centro comparten carta —con ligeras variaciones—, pero no personalidad. El primero juega con las vistas al Mediterráneo desde el paseo de Levante. El segundo apuesta por una terraza ajardinada en pleno centro, con dos comedores: uno interior de aires rústicos, con vigas de madera y paredes de piedra, y otro exterior entre plantas.

Que ambos funcionen con propuestas distintas revela algo sobre cómo opera el grupo: no se clonan formatos. Se adapta cada local al espacio y al barrio donde está. Lo que no cambia es el fondo: los ravioli de ricota y espinacas con salsa de setas, el tiramisú casero, la opción sin gluten y de espelta ecológica disponible en toda la carta de pastas, y una bodega pensada para acompañar sin estridencias.

Hostelería sin postureo

Otro rasgo que define al grupo es la aversión a los artificios. Los locales no persiguen la foto de Instagram —aunque La Cala la regala sin esfuerzo—. Buscan que quien se siente a comer repita.

Esa filosofía se traduce en decisiones concretas. Los postres son caseros, no de proveedor externo. El servicio de take away existe porque los clientes lo pidieron, no porque lo marcara una tendencia. Las tarjetas regalo personalizadas —Regala Experiencia Va Bene— surgieron como respuesta a una demanda real: gente que quería invitar a alguien a cenar sin decidir el plato por ellos. Y los eventos privados —comuniones, bautizos, comidas de empresa— se gestionan desde el restaurante, sin intermediarios ni terceras empresas.

No hay departamento de innovación ni comité de tendencias. Hay oficio.

Lo que no se ve

Detrás de cada pizza y cada carpaccio hay una estructura que no aparece en la carta. Un equipo que conoce los fogones y la sala, proveedores de confianza que repiten año tras año, y una dirección que sigue en manos de quien fundó el grupo. La continuidad no es glamurosa, pero en hostelería es probablemente lo más difícil de conseguir.

El lema del grupo —»Nuestra recompensa es sin duda que vuelvas»— puede sonar modesto. Pero llevarlo a la práctica durante treinta y cinco años, en una ciudad tan competitiva como Benidorm, es cualquier cosa menos sencillo.

Elegir un restaurante es un acto de confianza. Y la confianza, en este oficio, se construye plato a plato.